viernes, 17 de septiembre de 2010

Summer Wars

Lo mejor del cine es que es capaz de hacer confluir una serie de elementos tan dispersos y diversos en una sola línea y para el mismo (o los mismos) propósito(s). Mejor aún es cuando esos elementos, algunos de gran espesor conceptual, temático, antropológico, moral, social, se camuflan en el relato y pasan absolutamente desapercibidos. Y sin embargo siguen ahí, y siguen pesando lo mismo, y en los mejores casos, la historia y el relato se las ingenian para que ese fondo denso y espeso llegue de todas formas al espectador, sin que éste se de necesariamente cuenta.

Para no interrumpir esta seguidilla de cine oriental, "Summer Wars" es la segunda película del director japonés Mamoru Hosoda, a quien le han adjudicado el discutible epíteto del próximo Miyazaki. Sin embargo, con solo dos películas ya ha logrado convertirse en un autor para tener en cuenta.

Una de samurais

Como se puede ver en los dos afiches promocionales de la película, Summer Wars transcurre en dos mundos: El real y el virtual, aunque ambos están profundamente vinculados y todo lo que ocurre en uno tiene consecuencias en el otro. OZ es el "antojadizo" nombre de este mundo virtual, que es una especie de cruza entre Facebook e internet mismo, donde cada usuario se mueve con total libertad a través de un avatar, la representación virtual de cada persona, diseñada a la pinta de uno.

Y el otro mundo es el Japón en la actualidad, con todo lo que implica.

Nuestro héroe es Kenji, un chico cuya única habilidad es su talento innato para la matemáticas, que lo llevó a representar a su país en una competencia internacional. Como es de esperar, pasará el verano trabajando part-time en una pequeña habitación y frente al computador, en el enorme sistema de seguridad de OZ. Eso, hasta que Natsuki, la chica más linda del colegio, lo contrata para hacerse pasar por su novio por el fin de semana, en que se celebrará el cumpleaños 90 de su abuela. La cosa se pone realmente interesante cuando Kenji descubre que Natsuki es descendiente de una antigua familia de samurais, que por cierto es bastante amplia y donde las mujeres llevan las de mandar.

El conflicto empieza cuando, por error, ingenuidad o casualidad, Kenji permite que una Inteligencia Artificial absorba su avatar, y con él empiece a causar daño sistemático y grave en OZ - siempre repercutiendo en la vida real: interviniendo los semáforos, los sistemas de iluminación, alcantarillado, alarmas y cualquier cosa que esté conectada por red, lo que en Japón es prácticamente todo.
A priori, si uno junta estos dos elementos - dinastías samurai y ciencia-ficción informática - se podría pensar que nada bueno puede salir de esa cruza. Y sin embargo, Summer Wars se las ingenia para hacer confluir eso, precisamente cuidando de los énfasis con los que trata cada tema.
Como buen cine de género, el principal foco está puesto en la acción, en los personajes, en la empatía que pueden generar las urgencias, que cada vez son mayores, mientras el fondo permanece más bien en segundo plano, aunque haciendo permanentes y seductores guiños. En ese sentido, que la estructura argumental parezca cliché tiene más de una razón de ser. Que el protagonista sea un hijo de vecino inmerso en un mundo de nobles y antiguos samurais, que la matriarca le confíe el bien estar de su nieta-princesa y que el hijo pródigo-traidor sea el responsable del peligro que acecha a todos además del único capaz de reparar el daño son todos conflictos tipo en todas partes, pero muy comunes en las historias y leyendas propias de los japoneses, que adoran los cuentos de samurais. Dicho de otra forma, son historias arquetípicas, y bien aplicadas funcionan donde sean (de hecho, visto detenidamente, la estructura de la historia es muy similar a la de Kagemusha, del gran Akira Kurosawa).
Pero más allá de eso, lo interesante de Summer Wars es la confluencia apacible y casi invisible de estos dos mundos. Porque esta familia samurai debe enfrentarse a esta amenaza cibernética. Aunque suena descabellado, hay un truco en todo esto. Los miembros de la familia ya no son los míticos guerreros de sable y armadura; son bomberos, doctores, policías, pescadores, comerciantes, soldados... en fin, miembros comunes de la sociedad japonesa, aunque con los contactos que uno podría esperar de una familia bien posicionada. Pero siendo así, resultan mucho más accesibles a nuestra empatía y a nuestra capacidad de identificación, además porque son todos muy simpáticos. Lo que realmente los destaca es que, a pesar de todo, esta familia mantiene a toda costa su sentido del honor y del deber tradicional de los caballeros nipones; conservan intacto el espíritu y los valores de los samurai.
Esto es importantísimo a la hora de enfrentar a este nuevo enemigo, que amenaza con la estabilidad del mundo entero, pero que se trata de algo muy concreto y contingente: internet como una forma de alienación y la dependencia de nuestra sociedad de la tecnología. Es cierto que OZ aparece como un lugar muy amigable, lindo, tierno y divertido, donde además podemos plasmar una parte de nuestra personalidad, pero la paradoja es que todo el daño causado en este lugar que no existe, repercute en la vida real, causando daño ya no a los avatares virtuales de los usuarios, si no los cuerpos físicos de éstos. Y no podemos dejar de considerar que todo el conflicto nace de un experimento militar norteamericano; esto puede dar cabida a muchas interpretaciones, pero, aunque no hay una evidente demonización de internet ni de la tecnología, si da la sensación de que el mensaje llama a tomar conciencia de la ambigüedad de los mundos virtuales.
Por otro lado, el mensaje más potente que se puede extraer no es aleccionador sino moral. Como es común en las historias japonesas, el principal conflicto de fondo no es samurais vs internet, sino tradición vs modernidad. Este tema por sí solo da para un ensayo de gran extensión (que está en desarrollo en este momento), pero es lo que hay de fondo en la mayoría de los relatos contemporáneos del Japón, siendo este país quizás el principal productor de relatos del mundo, junto con Estados Unidos. La novedad de Summer Wars es que esta oposición se resuelve de forma amistosa; es posible convivir con la tradición y la modernidad, aunque ello requiera de un proceso traumático que permita reafirmar ciertos valores. Ahora, mientras la mayoría de las películas se tratan de ese proceso traumático, en Summer Wars eso parte resuelto, y lo siguiente es contar la historia de cómo el samurai contemporáneo se enfrenta a aquello que amenaza a la modernidad y no a la modernidad misma. Y por supuesto, la historia de Kenji es la historia del campesino que se convierte en guerrero y adquiere sus valores e ideales, historia que también ha sido contada mil veces y seguirá siéndolo.
Probablemente Summer Wars no sea una obra maestra, pero sí resulta una película muy interesante por lo temas que propone y también por otra razón mucho más simple, pero muy importante: es muy entretenida. Si bien es difícil catalogarla dentro de un género específico, su estructura argumental es de manual, al igual que la construcción de los personajes y el tratamiento que se les da - a todos; la tropa de personajes secundarios que resulta ser la familia de Natsuki, son todos encantadores y añorables, al punto de desear pertenecer a una clan como ese.
Con la reciente (y lamentable) muerte de Satoshi Kon y el eventual (y postergado) retiro del gran Hayao Miyazaki, podría ser perfectamente Mamoru Hosoda quien tome el testimonio y continúe la carrera. Aunque solo con dos películas en su autoría (dirigió también Digimon, pero no se podría decir que sea su "autor"), ambas dan para pensar en un futuro alentador, tanto por el tratamiento estético, los temas que propone de fondo y sobre todo por ese gustillo por la ciencia ficción y la cibernética, pero que no recurre a los mechas ni a los monstruos que tanto abundan en el manga y el animé japonés; Hasta ahora, Hosoda ha demostrado un gran amor por sus personajes y por su desarrollo, y en eso, hay que reconocer que se parece a Miyazaki. Y cómo no va a ser esperanzador.
Summer Wars


Japón
2009


Dirección: Mamoru Hosoda
Guión: Satoku Okudera
Estudio/Productora: Madhouse
Producción: Takuya Itô, Yuichiro Sato, Nozomu Takahashi, Takafumi Watanabe
Música Original: Akihiko Matsumoto
Edición: Shigeru Nishiyama

martes, 7 de septiembre de 2010

Tropical Malady

Es el director de moda, aunque a muchos nos cueste pronunciar o aprender su nombre. Apichatpong Weerasethakul saltó a la palestra del cine mundial hace un par de meses, cuando ganó, al parecer muy merecidamente, la preciada Palma de Oro del Festival de Cannes con su quinta película; "El tío Boonme que recuerda sus vidas pasadas".

Sin embargo, ya había dado señales de vida algunos años antes, siendo ya conocido en un círculo mucho más selecto; el de la crítica y los más, más cinéfilos. "Tropical Malady", su tercera película, ganó el Premio Especial del Jurado, también en Cannes, el año 2004, vaticinando la que hoy es la prolífica y esperanzadora carrera de uno de los directores bisagra entre la década que se va y la que comienza.

La Fiebre

"Tropical Malady" empieza de manera incómoda. En un campamento militar al interior de la jungla, los soldados descansan alrededor de una fogata, rodeados de los infinitos ruidos alrededor. De pronto, la cámara se queda con uno de ellos, quien, apoyado en un árbol, le coquetea declaradamente a la cámara, lanzando miradas furtivas al lente mientras los créditos iniciales aparecen a su lado.

Es una curiosa forma de establecer complicidad, pero también un anticipo de lo que vendrá. La jungla, la noche, el sudor y las miradas cómplices, todo cargado de erotismo pero sin ningún grado de explicitación. Como una forma de explicar el título - cuya traducción sería "enfermedad tropical" - sin hacerlo, la mirada "afiebrada" de este soldado nos introduce, de forma algo incómoda, en el que será su relato. O sus relatos.
Quizás la más particularidad más evidente de Tropical Malady es su singular estructura. Los primeros 52 minutos son el seguimiento, casi anecdótico y hasta anodino, del romance entre este soldado, Keng, y un joven citadino y ocioso de nombre Tong. Es una narración con un ritmo tedioso, en el que ambos muchachos se pasean con calma y con gozo, sin aparentes contratiempos ni mayores conflictos; la acción se narra como si fuera una simple charla. En pocas palabras, resulta algo aburrido.

Pero no por eso es carente de belleza. Todo lo contrario; tal como lo anunciaba la mirada cómplice de la introducción, es un relato absolutamente confabulante. Es precisamente en la falta de énfasis y en la escasa claridad sobre los propios personajes en donde se juega esa suerte de complicidad testimonial, en la que uno observa sin tapujos cada paso de una relación que puede, al mismo tiempo, ser pasajera y tremendamente transformadora. El que sea una relación homosexual pasa casi a segundo plano - dependería de las interpretaciones de cada uno - y se muestra con cuidadísimo pudor, tanto que la tendencia sexual de estos amantes no se confirma nunca. De hecho, en la escena del primer encuentro, Tong, el chico citadino, le coquetea a una muchacha con la misma soltura y ligereza de las miradas furtivas de Keng a la cámara. Y sin embargo, luego se va con él, aparentemente siguiendo un impulso carnal, una "enfermedad tropical".
El Tigre

Los dos amantes se separan - o al menos eso podemos entender. Sin ningún tipo de aviso, la pantalla se va a negro y aparece el dibujo rupestre de un tigre. Es en ese momento que vuelve a la memoria el texto inicial de la película, que habla de que todos somos "bestias salvajes, y la vida es aprender a controlar nuestros impulsos animales".

Así empieza la segunda historia, en la que Keng se propone dar caza al espíritu de un viejo chamán que se transforma en tigre, y que aterroriza hace años a una pequeña aldea.
El tigre se convierte en la obsesión de este soldado - que deja de ser Keng para transmutar su identidad en la de un cazador, lejos del impulsivo joven de la primera mitad. Se adentra a la jungla y pasa días en ella, a la merced de los espíritus que le advierten que el tigre no le perdonara la afrenta de querer darle caza.

Al interior de la selva cada plano parece tener un significado oculto, cada acción del soldado y cada palabra de los escasos diálogos con los espíritus parecen tener consecuencias que lo pondrán entre la vida y la muerte o en un límite incluso más peligroso. El mismo personaje gana en intensidad, alejándose de la banalidad y futilidad de la primera parte de la película.
Lo que en un principio sería una cacería, de a poco se va convirtiendo en una lucha por la supervivencia. La aparición del tigre le otorga más posibilidades interpretativas; cuando en su forma humana, desnuda y tatuada, corre de forma salvaje por la selva en secuencias extrañamente llenas de acción - tanto que pasa casi desapercibido que se trata de Sakda Kaewbuadee, el mismo actor que interpreta a Tong. Finalmente, llegada la noche, el encuentro entre el soldado y el tigre - un verdadero y hermoso tigre - se consuma en una escena magistral, en la que uno no termina de entender qué es lo que está sucediendo, pero cuya construcción poética reverbera tanto en los personajes como en el entorno y en el entorno, para dejar paso a todas y cada una de las interpretaciones posibles, que podrían fácilmente alcanzar el infinito.

La Poesía

Sería injusto - además de un grandísimo error - atribuirle un sentido unívoco a Tropical Malady. Primero porque el mismo director lo ha declarado abiertamente: "hay que respetar la imaginación del espectador", pero también por su arquitectura fílmica, basada en elementos tan simples como la luz, el sonido, el tiempo y la naturaleza y con escasas acciones y diálogos, consigue fundar un relato que se cuenta en lo intuitivo y no en lo racional. Incluso los momentos tediosos o banales consiguen crear una extraña poeticidad, y para qué decir los momentos sublimes al interior de la selva.
Es por eso que no hay que buscarle una lógica al extraño y desconcertante corte en medio de la película, ni intentar entender qué pasó. Es posible que cada quien piense que cada relato funcione por su cuenta o que alguien diga que uno funciona más que el otro, pero son, sin duda, los vasos comunicantes entre ambos cuentos los que los potencian, y es muy probable que el apoteósico final no alcance la exacerbación simbólica que logra sin los primeros latosos 52 minutos de película. De la misma forma, es posible que esos primeros minutos empiecen a cobrar sentido solo al final.

Lo interesante de Weerasethakul es que da la sensación, al ver su película, de que no tiene la intención de contar ningún cuento, si no de producir un cuento en cada uno de sus espectadores; de crear un recorrido budista a través de una experiencia ajena en la que los significados son tan difusos que depende casi exclusivamente de las intenciones de quien está frente a la pantalla, y no de quien está detrás.

Gracias al dios del cine, este director tailandés y educado en Estados Unidos ha perseverado en su idea de no querer hacer cine comercial, avalado por la pésima recepción que han tenido sus películas en la crítica más palomitera. Pero por algo se ha convertido en el regalón de Cannes (ha ganado tres premios en tres participaciones) y ha deslumbrado al público más selecto (Quentin Tarantino entre ellos, presidente del jurado que premió Tropical Malady).

Y por supuesto, ahora se abre el misterio; con solo 5 películas y 40 años recién cumplidos, ¿qué nos mostrará Weerasethakul en el futuro? Con algo de fortuna, muy grandes cosas.


Tropical Malady

Tailandia
2004

Dirección y Guión: Apichatpong Weerasethakul
Reparto: Banloi Lomnoi, Sakda Kaewbuadee
Producción: Charles De Meaux
Fotografía: Jarin Pengpanitch, Vichit Panapanitch, Jean-Louis Vialard
Edición: Lee Chatametikool, Jacopo Quadri

Galardones: Premio del Jurado, Festival de Cannes 2004; Premio Especial del Jurado, Festival de Indianápolis 2005; Premio de la Crítica, Festival de Sao Paulo 2004; Mejor Película, Festival de Cine Gay y Lésbico de Torino 2005.

jueves, 8 de julio de 2010

Gojira: el rey de los monstruos



Gojira, o más conocido como Godzilla en su traducción al ingles, es uno de los íconos de la cultura japonesa pop más celebres en occidente, ha protagonizado veintiocho películas y un remake en estados unidos. Su fama es tal que incluso aquellas personas que no han visto jamás uno de sus films saben de quien se habla y como luce, y es que su importancia radica no solo en ser un hombre disfrazado de dinosaurio gigante y en como aplasta maquetas que simulan ciudades, su importancia para Japón es el vivo recuerdo del más grande dolor que cargan, la bomba atómica.

Antes de la catástrofe, Japón estaba sumergido en una fiebre nacionalista, la cual era alimentada por propaganda militar que confirmaba una victoria segura, pero también elevaba al pueblo nipón como una raza de elegidos. En un comienzo los japoneses ganaron muchas batallas, pero a medida que avanzaba la guerra las cosas comenzaron a cambiar. Estados Unidos de América ganó la batalla de Midway, luego continúo con la isla de Saipán, seguido de la campaña de Filipinas (1941-1942) en la que Japón obtuvo la victoria hasta la vuelta de los Norteamericanos el veinte de octubre de 1944; y por último con la batalla de Okinawa o “operación iceberg” en donde los Estados Unidos colocaría una base aérea. Tras un sangriento historial de lucha en el cual hasta los niños y las mujeres defendían su país, USA lanzó una bomba nuclear en Hiroshima matando a 140.000 personas. Tras esto Japón se negó a rendirse y fue lanzada la segunda Bomba en Nagasaki, dejando 80.000 muertos. Japón debió rendirse con su orgullo hecho añicos y entregarse a manos de Estados Unidos. ¿Cómo Japón podría afrentar su dolor?, desde ese momento comenzó a nacer el verdadero Gojira, el verdadero monstruo, el fantasma de la bomba nuclear.

Gojira se estreno en 1954, siendo la reencarnación perfecta de la bomba y sus consecuencias. Las características del monstruo se basaron en la bomba, el mismo director Hishiro Honda dijo “Gojira debe ser como la bomba nuclear en el aire, imparable”; gracias a esto el rey de los monstruos adquirió su aliento nuclear, su gran tamaño e inmunidad a las armas de fuego. A pesar de que la idea inicial no se vinculaba con la bomba, a medida que se comenzaba a gestar el film y el guión se dieron cuenta que el verdadero génesis del monstruo fue involuntariamente la reencarnación de esta, así fue como todo el argumento y simbolismos giran en torno a ello. A medida que transcurren los años el génesis de Godzilla fue dejado de lado, pero no olvidado; el año 2004 Gojira estrenó su última película titulada “Godzilla Final Wars”, en la que un niño le pregunta a su abuelo “¿Por qué Godzilla es tan malo con los hombres?”, el abuelo le responde “hace mucho tiempo los hombres hicieron un gran mal y de el nació un gigantesco fuego que se elevó hasta los cielos, Godzilla nació de ese horror y nos quiere hacer pagar”.

Los japoneses dicen haber dejado atrás lo sucedido, y en cierta forma es verdad ya que en todo el film jamás se menciona a la bomba, a Estados Unidos o a la segunda guerra mundial, astutamente la crítica va por otro lado, va dirigida al concepto de arma de destrucción masiva. En la trama del primer film Godzilla es imparable, para detenerlo se le pide al Doctor Serizawa utilizar su invento llamado “oxygen destroyer” el cual descompone y destruye todo ser viviente que esté en contacto con el agua dentro de un gigantesco radio. A pesar del horrible invento de Serizawa el personaje sigue siendo humano, no es culpado y mostrado como un monstruo. Tras aceptar utilizar su nueva arma de destrucción masiva decide quemar sus escritos y se suicida al momento de usar el invento, muriendo bajo el agua; todo un héroe pero, su sacrificio fue en vano ya que a pesar de todo Godzilla no muere, se regenera.


Hay tres generaciones de films de Godzilla, en cada una hay un génesis distinto del monstruo. En la primera (Generación Showa) es un dinosaurio gigantesco que fue despertado y mutado por una seria de pruebas nucleares en un archipiélago cercano a Japón, en la segunda (Generación Heisei) fue la mutación de un animal ficticio llamado Godzillasaurio, en el cual me detendré para hablar sobre el film “Godzilla Vs King Ghidorah de 1991, la historia es simple; el año 1992 los habitantes de Japón reciben una nave espacial en donde traen dentro a los habitantes de la tierra del año 2204, ellos proponen la destrucción de Godzilla en su momento de origen y viajan a la época de la segunda guerra mundial para acabar con el Godzillasaurio (un dinosaurio ficticio que vivió contemporáneamente a los humanos) El dinosaurio sale muy mal herido tras ayudar a los japoneses en una batalla contra los Norteamericanos, pero aun así logra vencerlos. Tras el enfrentamiento los japoneses siguen al animal a su lecho de muerte para agradecerle, pero lo dejan desangrándose diciendo que no lo pueden ayudar, el odio del dinosaurio encontrará la forma de mutar gracias a la bomba para luego volverse un Godzilla aun más peligroso. El mensaje resulta por primera vez evidente, y a los japoneses no les agradó mucho el film por su frontalidad, irónicamente es el film que más les gusta a los Estadounidenses fanáticos del rey de los monstruos.

Japón logró salir adelante gracias a USA, Pero a pesar de decir que todo está olvidado, los japoneses son un país con una herida muy grande, la cual debe cargar a pesar de su gran desarrollo económico; su cultura se vio pasada a llevar notablemente y su orgullo aun no se repone; tal vez es por eso que Godzilla volverá el 2012 a manos de Legendary pictures, pero dejará Tokio para atacar ahora a su creador, los Estados unidos de América. ¿será la venganza de los nipones?.




martes, 6 de julio de 2010

25º Aniversario de "Volver al Futuro"

El pasado 3 de julio se cumplieron 25 años del estreno de "Back to the Future", la primera parte de una trilogía que se ha convertido en un clásico. Cuando decimos que es el tiempo el encargado de tasar el valor real del arte, nos referimos a esto. Sí, puede que el valor "artístico" de esta saga sea altamente discutible - lo que nos llevaría, una vez más, a una larga y trasnochada tertulia sobre "qué es arte", que hoy no vale la pena. Pero mucho menos rebatibles son sus implicancias estéticas, que dejaron legado y se asentaron cómodamente en la memoria de varias generaciones que la vieron en el cine y luego en sucesivas repeticiones en televisión abierta, tanto así, que algunos nos acordamos más de las versiones dobladas que en su idioma original.

La Nueva Generación

Comenzaba la década de los 80 y con ella se venía una nueva camada de directores en Hollywood, que años después se convertirían en los regalones de la industria. Mientras en la década anterior, la generación de Scorsese y Ford Coppola daba mucho que hablar con su cine "independiente" y más lejano de los valores clásicos de la industria hollywoodense - aunque igualmente exitosos dentro de ella - el cambio de folio traía consigo a Steven Spielberg, James Cameron, George Lucas y Robert Zemeckis, entre otros, todos ellos con el ánimo de inventarlo todo de nuevo y con muchas ganas de llegar al gran, gran público. En otras palabras, venían a hacer cine de entretenimiento.

Zemeckis había hecho un par de películas en los últimos diez años, ninguna con mucho éxito - ni de mucha calidad. Luego de un trajín bastante irregular, en 1984 consiguió que el ya consagrado Spielberg, siempre con mucho ojo para los taquillazos, le produjera "Back to the Future", por 19 millones de dólares, lo que no era exactamente una apuesta riesgosa. Sin embargo, fue rentable; tras un tremendo éxito de taquilla la película terminó ganando 210 millones.

Ese fue el despegue de Zemeckis, cuya siguiente película sería la también clásica "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" (1988) y la seguidilla de "Back to the Future", que se convirtió en una trilogía, a pesar de que nadie tenía la idea en mente cuando se estrenó la primera parte.

La moda

Hay cosas en "Back to the Future", en las tres, que nos saltan al ojo de forma automática, y que recordamos instantáneamente cuando nos la mencionan. El Delorean es el ejemplo más claro. Todos soñamos con ese auto cuando chicos - y algunos siguen hasta hoy - y grande fue la decepción cuando nos enteramos de que, en la vida real, fue un fiasco de mercado. Pero no importa, igual queremos uno.

El airboard que aparece en la segunda película también se hizo muy famoso, como las zapatillas Nike futuristas que el hijo de Marty McFly utiliza en esa misma película; fue tanta la demanda de los consumidores por ellas que la empresa se vio obligada a hacer una edición especial, a un precio acorde.

Pero lo de verdad inolvidable no es la mercadotecnia, claro está.

El Guión

Linda Seger, una de las correctoras y estudiosas de guión más reputadas de la industria ha definido el de la primera parte de "Back to the Future" como algo que "no hay que tocarlo, es perfecto".

Nada que hacerle; camina solo. Tiene todas las virtudes que un guión dramático puede tener. Lo escrito en conjunto por Bob Gale y el mismo Zemeckis es una obra de arte de la causalidad y la fatalidad de la tragedia, y muy pocas veces había sido tan bien retratada la angustia de la lucha con el tiempo. Es cosa de ver el clímax, analizarlo, estudiarlo, desmenuzarlos como un rompecabezas para darse cuenta de que cada pieza está exactamente donde debería, y que todo lo demás se cae si falta un solo tornillo.

Mención aparte, sus personajes. Ni Michael J. Fox ni Chritopher Lloyd volvieron nunca a tener papeles tan trascendentes en su carrera. Les pasó lo que a muchos actores que pasan a la inmortalidad con un personaje icónico. Marty McFly y Emmett Brown son, de alguna forma, mucho más de lo que llegaron a ser los actores que los encarnaron.

El Tiempo

... es la medida de todas las cosas. Y paradójicamente, es el ingrediente clave de esta película, porque ha sido catalogada con el dudoso título de la mejor película sobre viajes en el tiempo de toda la historia, pero también porque hace uso preciso de aquel viejo principio de la carrera contra el tiempo que todo buen suspenso requiere. El jugar con un deadline, y evidenciar que eso que todos hemos dicho alguna vez de querer adivinar el futuro no es más que una fatalidad que difícilmente nos traerá nada bueno, son parte de esa angustia tan efectiva puesta en funcionamiento en este guión, y felizmente, en esta película.

Hace 25 años, el día del estreno, Zemeckis nunca pensó en hacer una trilogía. Mucho menos que su película superaría la categoría de "de culto" para convertirse en un clásico del entretenimiento. Es una pena que el director se haya perdido con los años y que luego de "Forrest Gump" (1994) y "Cast Away" (2000) esté perdiendo el tiempo con sus animaciones tecnologizadas en "Beowulf", "The Polar Express" y la reciente "Christmas Carol" - y un próximo remake de "The Yellow Submarine", junten miedo. El tiempo de las grandes obras de entretenimiento, con guiones ágiles y con suspenso quedó atrás. Lo más probable es que en diez años más, cuando celebremos los 35 años de "Back to the Future", nos acordemos más de Marty McFly y de Roger Rabbit que toda la obra posterior.

martes, 6 de abril de 2010

"Cómo entrenar a tu Dragón"

Es, lejos, la película más sorprendente que me he topado en este último rato. Simplemente porque es mucho más de lo que nos habían dicho que sería. Es decir, uno espera grandes cosas de PIXAR, siempre, y esta película de Dreamworks apenas contó con la difusión normal de una cinta para niños. Siendo que es mucho más, tanto como para superar, por ejemplo, la narración de la multi-mega elogiada "Avatar".


Lección 1: Ama a tu dragón.


No, no mencioné "Avatar" porque sí. Hay muchos puntos en común entre ambas películas, la mayoría mejor resueltos por los vikingos que pos los na'vi.


Una vez más, una película de animación gira en torno al contingente tema del calentamiento global y de la ecología, argumentando la urgente necesidad de reconectarnos con la naturaleza. Las diferencias, "Como entrenar a tu Dragón" lo hace de forma tan didáctica y entretenida que es irresistible, y sin hacer el alarde fatalista de que el mundo se va a acabar. Simplemente, propone una mejor alternativa a nuestro actual estilo de vida, el cual no nos ha llevado muy lejos.


Nuestro joven protagonista, Hipo (literalmente, Hiccup, en inglés) es un personaje que parte sin grandes pretensiones: ser el mayor asesino de dragones de la historia y conseguir una novia, objetivos que se plantea más por exigencias del medio que por sus propios deseos. Sin embargo, lo que lo diferencia del resto es que piensa y se esfuerza por entender el mundo de cierta manera que lo lleva a ser rechazado por sus iguales, los grandes, rudos y violentos vikingos, que más que vivir, sobreviven, siempre enfrentándose al mundo.
Del otro lado, los dragones son los representantes del mundo, de lo salvaje y de lo desconocido - y de muchas otras cosas, si consulta a su mitología favorita - que debe ser arrasado para garantizar la preservación de este pequeño, pero soberano pueblito vikingo.


Esta dialéctica es a prueba de fallos, y como en "Romeo y Julieta", un miembro de cada se tropieza con otro, volviéndose cada uno necesario para la subsistencia del otro y, finalmente, para la de todos los demás.


Es interesante que sean dragones y no otra criatura. Como nota curiosa, en todas las mitologías occidentales, los dragones y serpientes representan la perdición (ver la manzana de Eva o San Jorge y el Dragón) mientras que en oriente es la representación mística del equilibrio entre la naturaleza y el ser. ¿No será que, por fin, nos estamos acercando a nuestros hermanos de oriente?


Lección 2: Cuéntale un cuento.


Como suele ser, la gran virtud de una película está en el cuento y cómo se cuenta, y no tanto en los alardes técnicos. Y de vez en cuando, aparece una joyita equilibrada como ésta.


La reciente "Avatar" era una saturación de efectos especiales de desbordante belleza, con una historia buena, pero sin grandes alcances. Principalmente por los grandes esfuerzos que hace la película por ser evidente, hasta obvia, en su mensaje. Muchas veces la insistencia termina por quitarle valor al propósito, como cuando decimos una palabra una y otra vez, hasta que pierde significado.


"Como entrenar a tu dragón", en cambio, si bien es de una tremenda belleza técnica (el vuelo entre los acantilados no tiene nada que envidiarle a las islas flotantes de Pandora), no se atosiga a sí misma de su propia riqueza estética, mantiene los tonos en lo justo y necesario, y se preocupa más de contar su cuento que de lavarnos el cerebro. Por lo mismo, es mucho más eficiente en lo segundo.
Es que nadie puede hacer un personaje tan querible como el dragón Chimuelo (el desafortunado nombre según la traducción). Por otro lado, es muy fácil identificarse con Hipo, hijo del padre modelo, una figura autoritaria que guía a su pueblo a una pelea que es la única forma de garantizar la supervivencia, un personaje con un discurso muy similar al de cierto ex-presidente norteamericano, pero menos obvio y más querible que el antagonista de "Avatar", otra alusión al George W.

Lección 3: Olvide todo lo que sabe.


El instinto, lo básico, lo primordial es más importante que la técnica y las fórmulas conocidas hasta ahora. El mundo ha cambiado y de repente hace falta hacer una revisión sobre lo que creemos saber, sobre como creemos que es el mundo en que vivimos. Mucho de eso hay en "Como entrenar a tu Dragón" y no solo un cambio de conducta producto de las circunstancias (que es lo que propone "Avatar"). Es un cambio del conocimiento, y sugerir que, en una de esas, todo lo que sabemos está mal.


Y no queda otra que entrenar a nuestros propios dragones, sean nuestra perdición o nuestro equilibrio.


How to train your dragon
2010

Dirección y guión: Dean DeBlois, Chris Sanders
Basado en el libro del mismo título, por Cressida Cowell
Dirección de Arte: Pierre-Olivier Vincent
Música: John Powell
Edición: Maryann Brandon, Darren T. Holmes
Producción: Bonnie Arnold

Mad Hatter Films
Dreamworks

EEUU

jueves, 25 de febrero de 2010

Oscar 2010: "The Hurt Locker";


"Vivir al Límite", como se llama por estos lados, es la gran sorpresa de esta edición de los premiso Oscar. Y de sorpresa, pasó rápidamente a convertirse en favorita, incluso por sobre la ya taquillerísima "Avatar", que ha ido cediendo votos por su epidérmico contenido, en favor de todo el mensaje, la reflexión y la crudeza de este retrato de guerra dirgido por una mujer - la ex de James Cameron, el mismísimo director de "Avatar", para quienes gustan de los datos rosas.

Quizás sea la perspectiva de una directora como Kathryn Bigelow lo que otorga tanta potencia a esta película. La mirada femenina sobre los hombres en sus momentos de mayor fragilidad y tensión, los desnuda emocionalmente al ponerlos en el ya conocido frente de batalla, y lo entrega a la fatalidad pasándoles una bomba.

Descrita por algunos como la "Apocalipsis Ahora" de Irak, "The Hurt Locker" narra el nivel de adicción que produce la guerra, a través de los despliegues de adrenalina de un escuadrón neutralizador de bombas en Bagdad. Es cosa de imaginarse la situación: enfrentarse constantemente a una bomba, con distintos tipos de mecanismos, rodeado siempre de gente que pone en peligro su vida solo por estar cerca y que ponen, sabiéndolo o no, su sobrevivencia en las manos de un soldado que en ese momento, a pesar de la angustia, siente una sobredosis de placer adrenalínico.

No hay ni hacen falta discursos políticos ni religiosos. Ni siquiera es una película declaradamente antibélica. Más bien se dedica a exponer la naturaleza masculina de la guerra y a reflexionar sobre la necesidad endógena de la misma. Quizás el único momento en el que se delata a sí misma es cuando uno de los protagonistas declara, desde la desesperación, que los soldados norteamericanos están ahí porque son necesitados ahí.
A mucha gente le resulta curioso que sea una mujer la que dirija una película de guerra. No lo es tanto si nos ponemos a escudriñar en lo que nos quiere decir. Sin embargo, toda película es más o menos política, y ésta no es la excepción. Si por un lado se opone abiertamente al conflicto en Irak y está a favor de que regresen los soldados y de un intervencionismo pacífico en Irak, lo hace porque los pobres iraquíes son un peligro para sí mismos. La visión norteamericanista no desaparece y es una constante.

Todas estas razones son claros argumentos a favor en su carrera por los Oscar. La Academia, si bien tiene un perfil apolítico, siente la necesidad de manifestar su opinión a través de las películas que premia. Pero siempre evita aquellas demasiado obvias en sus planteamientos. "The Hurt Locker" es ideal, porque está tremendamente bien hecha y tiene una enorme calidad narrativa - la cámara realista que acompaña a los personajes no esconde un detalle de lo que ellos ven, lo que da crudeza y emoción, el montaje es tenso y acompaña el pulso de los personajes, por dar algunos ejemplos - y al mismo tiempo se manifiesta sobre un tema de gran importancia para los estadounidenses, sin vestirse de ningún color político.
Ya ganó seis premiso BAFTA, siendo ese su mejor apronte a las 9 categorías por las que competirá el próximo 7 de marzo - Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Fotografía, Mejor Edición, Mejor Guión Original, Mejor Actor (Jeremy Renner), Mejor Banda Sonora Original, Mejor Mezcla de Sonido y Mejor Edición de Sonido.

No cabe ninguna duda de que, por mucho que haya 10 nominados, la competencia será entre los ex-esposos James Cameron y Kathryn Bigelow y todos los ojos estarán sobre ellos. Compiten es las mismas categorías - salvo en "Avatar" va por Mejores Efectos Visuales y "The Hurt Locker" por Mejor Guión Original - y en todas la pelea se ve reñida. Cabe esperar a que tengamos una ceremonia muy, muy entretenida.
"The Hurt Locker"
2008

Dirección Kathryn Bigelow
Producción Kathryn Bigelow, Mark Boal, Nicolas Chartier, Greg Shapiro
Guión Mark Boal
Reparto Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pierce, Ralph Fiennes, David Morse, Evangeline Lilly, Christian Camargo
Música Original Marco Beltrami, Buck Sanders
Fotografía Barry Ackroyd
Edición Chris Innis, Bob Murawski
Dirección de Arte David Bryan

Estados Unidos

sábado, 20 de febrero de 2010

Oscar 2010: "Inglourious Basterds" o el placer de vengarse.

Es inmoral, es indigno, incivilizado y vergonzoso. Pero en lo que respecta a Quentin Tarantino, no hay nada más delicioso que vengarse.


Es ya su tópico predilecto, y lo ha transformado, no solo en un acto deleitoso, si no además bello y, en algunos casos, extasiante.


"Bastardos sin Gloria", como se llamó en Chile, ha sorprendido con 8 nominaciones para estos premios Oscar. Sorprendido, porque Tarantino, a pesar de haber ganado la estatuilla al Mejor Guión Original con "Pulp Fiction", jamás ha sido del gusto de la Academia, además de que la crítica en general concuerda con que ésta está lejos de ser su mejor película.


Sin embargo, a pesar de las informalidades de Tarantino, de su descaro, su perfil de independiente, de ser políticamente incorrecto y de su trasfondo "freakie", el gringuísimo director ha logrado sacar un producto mucho más político de lo que uno podría haber esperado. Y que, de paso, realiza la fantasía de más de alguno.
Políticamente Incorrecto


El hecho de que Tarantino haya reunido a un escuadrón de elite compuesto solo por judíos, lo haya dejado suelto en la Francia ocupada, con pase libre para matar nazis de las formas más originales y sanguinarias que se les ocurrieran, podría haber generado más de alguna cosquilla en la comunidad judía, en los respetuosos de la tradición histórica y en cierto sector de la industria que prefiere que las películas de guerra sean más reflexivas. Sobre todo cuando hay nazis y judíos de por medio, porque, por muy manido que esté el tema a estas alturas, no deja de ser delicado.


Pero no hay que pedirle peras al olmo. A Tarantino no le interesa producir reflexiones. Ni siquiera le interesa producir entretenimiento. Es un director que, como tantos, persigue sus propias obsesiones estéticas y formales. Se pasea por clichés y pastiches, reinventa modelos plásticos pasados de moda hace rato, recicla las historias que más le gustan y realiza sus fetiches de "geek" en la pantalla grande. En el fondo, es como un niño jugando. 
Y como niño, no mide consecuencias. Eso es lo exquisito. Porque detrás del capricho lúdico de querer hacer una película anti-nazi, se las ha ingeniado para satisfacer la necesidad cultural de todo occidente, que todo occidente se había negado hasta ahora, porque dejarse llevar por la voluptuosidad de la venganza habría sido políticamente incorrecto y moralmente reprobable... pero muy satisfactorio.


Porque a todos, en algún lugar de nuestro ser, nos habría encantado matar nazis con tanto estilo como los "basterds" de Tarantino.
Ocho candidaturas

"Inglourious Basterds" es una de las tres grandes competidoras para esta edición de los premios de la Academia - después de las 9 nominaciones de "Avatar" y junto con las 8 de "Vivir al Límite", ambas en cartelera en este momento -, lo que anuncia una competencia muy reñida. Tarantino tiene más de algún mérito para ganar el premio a Mejor Director; se nota un gran crecimiento y madurez en relación a su obra anterior, un mucho mejor manejo del suspenso y del ritmo, recurriendo mucho menos a la sangre y a la violencia explícita, pero de forma mucho más efectiva. Por su lado, Christoph Waltz no sorprendería a nadie ganando el de Mejor Actor de Reparto por interpretar al odioso pero magnético Coronel Hans Landa.
Además de los mencionados, Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Edición, Mejor Guión Original, Mejor Mezcla de Sonido y Mejor Edición de Sonido son los premios a ganar la noche del 7 de marzo. En la mayoría de las categorías compite con las otras dos favoritas. Ciertamente, entre las tres, "Basterds" es la que menos chances tiene, ante la mega taquillera "Avatar" y la mucho más crítica "Vivir al Límite". Sin embargo, con la Academia uno nunca sabe, y no sería raro que Tarantino se llevasa a casa alguno de los premios grandes. Su película tiene merecimientos de sobra, elegancia y estilo particulares, gran calidad narrativa, interpretaciones de excelencia - Brad Pitt es uno más entre un tremendo elenco - y highlights inolvidables - el diálogo inicial, la tensa conversación en el restaurante, el arrivederci, la escena "romántica" en la sala de proyección y, por supuesto, la matanza final.


Y lo más importante, hay que reconocerle al genio de Tarantino que, aunque no lo queramos reconocer, nos concedió un deseo a todos. 
Inglourious Basterds


Dirección y Guión Quentin Tarantino
Producción Lawrence Bender
Reparto Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Eli Roth, Michael Fassbender, Diane Kruger, Daniel Brühl, Til Schweiger, Jacky Ido, Mike Myers, Samuel L. Jackson.
Fotografía Robert Richardson
Edición Sally Menke
Dirección de Arte Marco Bittner Rosser, Stephan O. Gessler, Sebastian T. Krawinkel, David Scheunemann, Steve Summersgill, Bettina von den Steinen


EEUU, Alemania
2009
153 minutos. 

martes, 16 de febrero de 2010

Oscar 2010: District 9

Para esta edición de los Oscares 2010 hay una gran variedad de estilos y tipos de films nominados a mejor película, uno de ellos es “District 9”, un film de ciencia ficción que arrastra 5 nominaciones a los premios de la academia (Mejor Guión, Mejor Edición, Mejores Efectos Visuales y Mejor Película del año), junto con ocho premios bajo el brazo y otras 27 nominaciones.

El film es toda una apuesta, tocando el tema del Apartheid de forma novedosa y conectándola a la juventud, logrando así una opera prima de gran calidad e ingenio por parte de Neill Blomkamp.

Hace veinte años los humanos hicieron contacto con los extraterrestres, ahora viven refugiados en un campamento altamente vigilado en Sudáfrica llamado Distrito 9. Wikus (Sharlto Copley) en una visita de trabajo al campamento contrae un extraño virus que lo transforma en uno de los seres espaciales, siendo perseguido por los humanos para matarlo.

El tema principal del film es el Apartheid, ocurrido en el siglo XX en Sudáfrica, este fue un sistema de leyes que DISCRIMINABAN a las personas de raza negra, relegándolas a vivir en “estados autónomos” llamados Bantustanes, quitándoles la nacionalidad Sudafricana, impidiéndoles acceder a los recursos básicos, entre otras cosas. Los aliens en el film sufren algo muy similar, tras llegar a la tierra en un aterrizaje de emergencia se enfrentan a los humanos, quienes siempre han soñado con encontrar vida en otros planetas, tal como en un momento soñaron con aventuras en continentes desconocidos, pero al momento de enfrentarlo comenzaron a discriminar, a verlo todo con miedo y odio; para los aliens es lo mismo, en un comienzo todo es positivo, se piensa en una unión, pero al ver que todos eran distintos, se le rechazó y los encerraron; “total que se las arreglen ellos”. Así los aliens son relegados a un Bantustan del siglo XXI, viviendo como animales, dominado por las mafias, la prostitución y las reglas de la calle, en un mundo que no es el de ellos.



Por otro lado, hay una gran novedad en el género en el cual se muestra a los humanos como villanos (por lo general son los aliens quienes quieren dominar y explotar el planeta tierra), esta vez somos nosotros quienes queremos sacarle el jugo a la tecnología de las criaturas espaciales, y que mejor que probarlas en ellos mismos, para así poder defendernos con sus propias armas en el peor de los escenarios.

El gore juega un importante papel para expresar la crueldad y el horror de la mente humana, aprovechándose incluso de su misma especie en algunas ocasiones, además este recurso atrae a más espectadores por el creciente gusto al morbo, que no muchos lo reconocen. También se utilizan grandes escenas de acción repletas de efectos especiales pero que no saltan ya que el film en si se presenta con crudeza y un realismo ligado a la cámara en mano, acercándonos como espectadores testigos de los hechos.

El film posee la cualidad de presentarnos un hecho totalmente de ficción como una realidad actual, para ello acude a un estilo documental, presentándonos una realidad chocante en la que la gente opina sobre los extraterrestres y sobre que hacer con ellos, luego en la medida que nos adentramos en el film el estilo se cambia a testigo, la cámara se vuelve un testigo más de los hechos, alejándose del documental, pero manteniéndose en el realismo.

El guión es original y acertado, con buenas escenas de acción que nos entretienen y dan paso a información a veces un tanto compleja pero que es fácil de asimilar, con una trama fácil de seguir y entretenida de ver es un fuerte candidato a mejor guión este 2010.


En fin creo que District 9 se merece una nominación a los Oscar por su novedad y riesgo, pero sin embargo creo que no es una carta fuerte para ganar, no por que sea una mala película si no por que en comparación a las otras esta pierde la lucha ya que es el primer film del director Neill Blomkamp, aun así es una gran hazaña estar nominado con tu opera prima.


Ficha técnica:


Director: Neill Blomkamp

Producción: Bill Block y Ken Kamins

Guión: Neill Blomkamp y Terri Tatchel

Música: Clinton Shorter

Sonido: Brent Burge y Chris Ward

Fotografía: Julian Clarke

Arte: Emilia Roux

Reparto: Sharlto copley, Jason Cope, Nathalie Boltt y John Summer

País: E.E.U.U

Año: 2009

Género: Ciencia ficción

viernes, 12 de febrero de 2010

Cielo e Infierno


“Tengoku to Jigoku”, en su idioma original, es una adaptación a un libro llamado “King´s Ransom” de Ed McBain, es una extraña pieza cinematográfica dentro de la filmografía del gran Akira Kurosawa (tal vez por ser una de las pocas en no ser medieval) pero marcada profundamente por la huella de su adaptador a la pantalla.

Kingo Gondo - interpretado por el mítico actor de Kurosawa, Toshihiro Mifune - es un poderoso y adinerado comerciante en Japón que tras discutir con los accionistas en su casa su hijo desaparece al ser secuestrado.

El guión funciona de maravilla, dando la información necesaria en cada momento. A diferencia de los policiales de hoy, la trama no emplea grandes efectos especiales y es más bien sobria en su narración, prescindiendo de tiroteos y escenas de acción; de hecho, los principales centros de atención del film son pequeños detalles en el entorno y no enormes revelaciones sobre conspiraciones y estafas, un ejemplo de ello es la adicción a las drogas de él culpable (un defecto humano y común) que lo delata en cierto momento.

El guión devela al espectador lo mismo que al protagonista, transformándonos así en testigos directos de los hechos, involucrándonos como si estuviésemos a su lado, por lo que sabemos lo mismo que él, o más interesante, desconocemos lo mismo que él. Nuestro mundo se limita a su mundo, rara vez salimos de las cuatro paredes de su casa, mientras afuera, en alguna parte, está su hijo. Una fórmula que se ha perdido con el tiempo; hoy se suele a veces adelantar información con resultados nefastos, alejándonos de los personajes al tomar el papel omnisciente, lo que en un policial resulta fatal.



Una de las escenas notables del film es la de la persecución en la ciudad, en esta se puede apreciar la confusión de los policías entre la multitud para localizar y atrapar al sospechoso, quien se escabulle entre los edificios y personas, lo notable es el cómo se coloca la cámara para mostrar entre todo el gentío a los personajes. Algo similar ocurre en la escena del tren en la que seguimos siempre la perspectiva del personaje, y como resultado al igual que el protagonista y los detectives, nos vemos atrapados sin posibilidad de sorprender al astuto culpable. No hay que olvidar la única escena con color y con efecto especial del film, la escena del “humo Rosa”, de notable cuidado estético y de encuadre.

En mi opinión el único defecto del film es el epilogo, no porque el clímax sea débil; todo lo contrario, es porque es demasiado potente y las piezas encajan perfectas y se pulen tan bien que la única que no brilla termina por empañar al resto. Un film más que recomendable, ya que sin grandes efectos visuales, con buenas cámaras, diálogos efectivos y un guión de excelencia logra mantener atentos a los espectadores con la eficacia que les hace falta a muchas películas de hoy.




Ficha técnica

Dirección: Akira Kurosawa
Producción: Ryuzo Kikushima y Tomoyuki Tanaka
Guión: Hideo Oguni, Akira Kurosawa, Ryuzo Kikushima y EijirôHisait
Música: Masaru Sato
Sonido: Fumio Yanoguchi
Fotografía: Asakazu Nakai y Takao Saitô
Reparto: Toshirô Mifune, Tatsuya Nakadai, Kioto Kagawa y Tatsuya Mihashi
Japón
1963

martes, 9 de febrero de 2010

Oscar 2010: Cortos Animados

Se acerca la fecha de la entrega de los premios de la Academia. Y antes de entrar a comentar los nominados a Mejor Película - que este año son diez - les dejo los 5 cortometrajes animados que compiten por su propia estatuilla. 


French Roast


Mi favorito, por lejos. Es el más sobrio y elegante, y el que mejor hace uso de buenos recursos cinematográficos, como el plano secuencia con solo un travelling lateral. Tiene un excelente punto de giro y el personaje del mendigo me pareció notable.



Logorama

Regular. La idea es interesante, pero la narración y la animación no le hacen mucha justicia. El ingenio del concepto original se pierde en un guión fácil y un final demasiado abrupto.







Granny O'Grimm's Sleeping Beauty

Lo mejor es la animación del cuento. El cuento en sí no tiene mucha gracia y se vuelve fácilmente predecible.





La dama y la muerte


Español. Como el primero, prescinde felizmente de cualquier tipo de diálogo, lo que lo vuelve muy fácil de ver y muy ágil. Es interesante que propone un tema complicado como la eutanasia. Claramente, se nota la mano europea en esta selección.



A matter of loaf and death


Más bien un mediometraje que un corto, ya que dura su buena media hora. Protagonizado por los conocidos personajes Wallace & Gromit, destaca principalmente por ser muy entretenido y por sus gags, más que por la historia en sí, que es bastante predecible. Por supuesto, es una joya de animación en stop-motion.


Les dejo el link, ya que no lo encontré en YouTube:
http://vids.myspace.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=49816402


Ya. Voten por sus favoritos.